Después del bizcochado (primera cocción del barro) toca pintar, esta vez con pigmentos cerámicos, y luego se sumergen las piezas en una tina con esmalte, brillante o mate, de donde salen cubiertos con una película de esmalte que rápidamente seca, tornándose blanca. A continuación pasan por segunda vez al horno. A esperar resultados. ¡Qué miedo!!

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